Colombia, Latinoamérica, Noticias — 25/11/2010 a 11:04 pm

50 líderes sociales han sido asesinados en la Colombia del presidente Santos. Balance aterrador de 90 días de gobierno

image_print

 

 
“Colombia viene siendo víctima de un plan de exterminio contra los sectores sociales y la población vulnerable” (Clara López Obregón, PDA).

Unos cincuenta líderes políticos y sociales han sido asesinados en Colombia en los noventa primeros días del Gobierno del presidente Juan Manuel Santos, denunció en Bogotá el opositor Polo Democrático Alternativo (PDA).
Las víctimas son dirigentes políticos de izquierda, dirigentes sindicales, líderes sociales, campesinos, indígenas, jóvenes, niños, población LGBT, defensores de derechos humanos, han sido asesinadas durante los primeros 90 días del gobierno del presidente Juan Manuel Santos , denunció con cifras verificables la presidenta del Polo Democrático Alternativo (PDA), Clara López Obregón. El reporte lo dio la dirigente del PDA luego de un minucioso seguimiento de los casos ocurridos a lo largo y ancho de todo el territorio nacional, ante el Comité Ejecutivo Nacional de esta colectividad y a algunos medios de comunicación, señalando en forma enfática la gravedad de los hechos y la casi nula respuesta de las autoridades.

Colombia viene siendo víctima de un plan de exterminio contra los sectores sociales y la población vulnerable sin que el alto gobierno haya reaccionado para dar las suficientes garantías a la vida, honra y bienes de las víctimas, dijo López Obregón.

Los casos constatados que dio a conocer la presidenta del PDA hacen referencia a las personas asesinadas, pero otro es el número de las amenazadas, cuyos reportes muestran una situación de acoso y zozobra en diversas regiones del país.

En los últimos dos meses, López Obregón se ha dirigido a las autoridades, incluso ofició una comunicación al Ministro de Defensa, poniendo en conocimiento diversos casos de asesinato y amedrentamiento de dirigentes regionales del Polo y activistas sociales, sin que hasta ahora haya obtenido clara respuesta.

Santos asumió el pasado 7 de agosto en nombre del Partido Social de Unidad Nacional (Partido de la U), formación conformada por él en 2005 para promover la reelección en 2006 del entonces presidente Álvaro Uribe, que gobernó en dos períodos, de 2002 a 2010.

La presidenta del PDA resaltó que el caso de los amenazados es preocupante, por cuanto los reportes disponibles “muestran una situación de acoso y zozobra en diversas regiones del país”.

Según constató Medicina Legal en un informe del 2010, en Colombia han sido desaparecidas 38.255 personas sólo en los últimos 3 años (1).

En este sentido, organizaciones de víctimas aseguran que el problema obedece a grupos paramilitares y agentes estatales que ven en esta práctica una oportunidad de callar a la oposición

(1) http://www.telesurtv.net/secciones/noticias/71765-NN/colombia-registra-mas-de-38-mil-personas-desaparecidas-en-tres-anos/

Regresaron las masacres

Domingo, 21 de Noviembre de 2010 12:09

El incremento de las matanzas en Colombia es muy preocupante. La tendencia muestra que 2010 cerrará con los mismos registros de 2006. La Comisión de Reparación denuncia la reincidencia de los desmovilizados. ¿Qué está pasando?

El defensor del Pueblo, Vólmar Pérez, le pidió al país que pusiera atención a lo que está pasando. Las masacres han vuelto. ¿Por qué lo dice? En San Francisco del Rayo, un pueblo perdido en las sabanas de Córdoba, el domingo pasado, después de las peleas de gallos, como de costumbre, los campesinos se quedaron tomando cerveza en la plaza principal. A la medianoche, hombres que llegaron a caballo mataron a seis personas. Entre ellas, un maestro, un agricultor, un ayudante de bus y un mototaxista.

Casi a la misma hora, en un barrio popular de Barranquilla, en medio de una fiesta callejera cuatro sicarios hicieron llover plomo y mataron a un niño de cinco años, a dos vendedores ambulantes y a una persona más.

Dos días antes, en el otro extremo del país, el turno fue para Llorente. Los sicarios llegaron a una finca, en esa zona rural de Tumaco, y acribillaron a una mujer y a sus tres hijos, dos de ellos niños.

También en otro fin de semana de este noviembre mataron a cuatro indígenas awás en Barbacoas, Nariño, y en otra finca, en la vía que de Cúcuta conduce a Puerto Santander, hombres encapuchados interrumpieron un juego de cartas y mataron a tres hermanos -uno de 13 años- y a un sobrino de 4 años.

Esas son tan solo cinco de las ocho matanzas de las que habló el Defensor del Pueblo. Todas ocurrieron en una semana. Y al día siguiente de que Vólmar Pérez prendió las alarmas, se produjo otra masacre; en la carretera que de La Paz conduce a Valledupar asesinaron a rafagazos a cuatro personas que viajaban en una camioneta: la esposa de un comerciante, su hija y dos escoltas.

Más allá de la tragedia que se esconde detrás de cada una de estas historias, las alarmas se han disparado por la manera como se han incrementado las estadísticas de las masacres en Colombia. En lo que va corrido del año se ha dado una matanza cada dos días. Y como van las cosas, al final del año se llegará a los niveles de 2006 o más atrás. Mientras el año pasado para octubre se habían dado 119, este año ya van 153. Es decir, un incremento de casi el 25 por ciento. Y hay meses críticos, como julio, cuando en promedio se dio una masacre por día.

En Córdoba, por ejemplo, se han dado 10 masacres este año: “En 20 de los 32 municipios del departamento están Los Urabeños y Las Águilas Negras; en los otros 12, Los Paisas y Los Rastrojos. Las masacres son una manera de sembrar terror y asentarse para dominar las rutas”, dice un experto de la zona que pide no ser identificado, pero tiene un mapa exacto de lo que está ocurriendo.

Las bandas emergentes no son nuevas. Pero el problema es que el incremento de estadísticas como estas es un síntoma de que esos grupos siguen en ascenso.

En ese sentido, hace poco la Comisión Nacional de Reparación, en una descarnada radiografía del proceso de desmovilización, dio a conocer una denuncia preocupante: el 15,5 por ciento del total de desmovilizados (8.100 en cifras) ha reincidido en delitos. El dato puede ser mucho mayor porque solo se están contando los desmovilizados capturados en flagrancia o que fueron abaleados en circunstancias irregulares. Es decir, no se incluyen los que pueden estar delinquiendo y no han sido detenidos.

Y lo importante es que este porcentaje deja sin piso las explicaciones que hasta ahora había dado el gobierno para defender el proceso de desmovilización. Altos funcionario como Frank Pearl, quien hizo un trabajo serio para tratar de ponerle rumbo al proceso de los desmovilizados, y el presidente de la Comisión de Reparación, Eduardo Pizarro, dieron un parte de tranquilidad pues sostenían que el número de desmovilizados que recaía en el delito, para entonces cerca del 10 por ciento, era similar al promedio visto en otras partes del mundo. Pero el problema es que este nuevo porcentaje, de 15,5 por ciento, supera notablemente ese margen “normal” de reincidencia.

La palabra masacre tiene un significado muy particular en el diccionario de los colombianos. La Masacre de las Bananeras, en el año 1928, marcó una era (más de 1500 obreros acribillados por el ejército). Medio siglo después, las de La Mejor Esquina y de Segovia, en 1988, anunciaron la racha de sangre que se venía con los paramilitares. ¿Qué respuestas hay para las masacres de ahora?

Publicado en Revista Semana (Colombia) el 21/11/2010