Noticias, Ruta contra el Racismo — 16/12/2010 a 9:09 am

COMUNICAU DE LA RUTA CONTRA´L RACISMU Y LA REPRESIÓN

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Hace quince días la Ruta contra´l racismo y la represión celebró un Encuentro
con los menores inmigrantes del Centro de primera acogida.

En aquella ocasión ya denunciábamos las manifestaciones racistas y las
amenazas vertidas por la presidenta de la Asociación de Vecinos de San
Lázaro, convenientemente amplificadas por el periódico La Nueva España, así
como las concentraciones de carácter ultraderechista realizadas a las puertas
del Centro.

Las brutales agresiones a menores del Centro ocurridas en la madrugada del 8
de diciembre no son más que el resultado previsible de aquellas
manifestaciones.

A pesar de que, a través de LNE, se ha tratado de confundir sobre el origen y
las causas de las mismas, dichas agresiones fueron planificadas y ejecutadas
en forma de verdadera caza. Su carácter xenófobo y fascista es evidente. Su
conexión con las concentraciones ultraderechistas y con las declaraciones
racistas, también. Por ello hemos convocado esta concentración y por ello
estamos hoy aquí: para denunciar las agresiones, así como a sus instigadores,
y para solidarizarnos con los menores del Centro.

Responsabilizamos a María Teresa Martín, la Presidenta de la Asociación de
Vecinos de San Lázaro, por criminalizar a los menores y promover la violencia
contra ellos: “A ver si al final vamos a tener que tomarnos la justicia por nuestra
mano”, dijo en LNE el 25 de octubre pasado. Lejos de arrepentirse de unas
amenazas que han culminado en una brutal paliza, el pasado domingo María
Teresa Martín ha vuelto a calificar a los menores del centro como “vándalos
agresivos” y ha exigido una solución para el barrio. De lo que se ha olvidado es
de denunciar públicamente la agresión fascista.

Denunciamos a La Nueva España por su campaña de estigmatización de los
menores inmigrantes, así como por su estrategia de sembrar confusión ante la
paliza sufrida por los menores. LNE siembra racismo y xenofobia desde
siempre, pero la campaña de estos últimos meses contra los menores
marroquíes está siendo su máxima expresión. Denunciamos además a los
periodistas que se han prestado a servir de voceros de esta campaña.
Responsabilizamos a la Consejería de Bienestar Social por privatizar y
subcontratar centros y pisos de acogida, por crear centros exclusivos para
marroquíes, por haber mantenido meses e incluso años a menores en el centro
de primera acogida de San Lázaro, por abandonar a su suerte a muchos chicos
al cumplir la mayoría de edad. En definitiva, por no acoger –como es su
responsabilidad– adecuadamente a los menores que llegan a Asturias solos.
Denunciamos el papel de Jorge Fernández Caldevilla, Fiscal de Menores, que
pide cautela respecto a la agresión, pero que, tan cauteloso él, no hizo nada –
ni lo hará– ante las declaraciones públicas que incitaban a la violencia contra
los menores.

Denunciamos a Antonio Trevín, Delegado del gobierno, por ser el responsable
de la Policía Nacional, el responsable de que, en los últimos años, dicha
policía, xenófoba, se dedique a perseguir continuamente a los menores
inmigrantes, a realizar identificaciones racistas continuas, a protagonizar
agresiones, a maltratar y humillar a la población inmigrante en los calabozos de
las comisarías. Denunciamos a Antonio Trevín por permitir que grupos
ultraderechistas se concentraran delante del Centro de menores a gritar
consignas racistas contra los chavales. Desconfiamos de Antonio Trevín,
Delegado del gobierno, si de él y de su policía depende el esclarecimiento de
esta agresión fascista.

Por último, denunciamos a los agresores, a los tres fascistas que, armados de
palos, esperaron a los menores en las inmediaciones del centro y les
propinaron una brutal paliza. Con los datos que tenemos, estamos seguros de
que su identificación, si se tiene voluntad, es bien fácil.

Somos conscientes de que, en una sociedad en crisis, se busca a los más
indefensos, a los que creemos que no pueden defenderse para descargar los
problemas y las frustraciones sobre ellos. Pero también queremos recordar que
no son estos menores quienes nos dejan sin trabajo ni ayudas sociales; que no
son ellos quienes nos reclaman las letras de la hipoteca y nos dejan sin casa.
Los culpables de nuestros males no viajan en patera o en los bajos de un
camión; se mueven en limusina y cargan sobre nuestras espaldas su buena
vida. ¿Por qué no son esos los perseguidos? ¿Por qué volvemos la mirada
sobre los más débiles y enmudecemos ante el futuro que nos espera?
Ninguna agresión puede quedar sin respuesta y la nuestra es la que venimos
dando desde hace mucho tiempo: no al racismo, no a la represión de las
personas inmigrantes.

Echaremos de las calles al fascismo, que no les quepa ninguna duda.

NO PASARÁN.