Historia del cosal


Más de 30 años de movimiento y solidaridad

En 1978 la ofensiva final de los muchachos sandinistas empujaba al régimen corrupto de Anastasio Somoza a la derrota. Como cantara Lluis Llach en L’estaca:

Si tiramos todos, ella caerá, / ya no puede durar mucho tiempo, / seguro que cae, cae, cae, / muy podrida debe de estar.

Si yo tiro fuerte por aquí / y tú tiras fuerte por allá, / seguro que cae, cae, cae, / y podremos liberarnos.

Y en eso estábamos, en el apoyo a causas ajenas que eran propias. Algunos las habían hecho tan propias que acudieron a sitios lejanos y se implicaron hasta la médula, como el cura de Tuilla, Gaspar García Laviana, que andaba por el sur de Nicaragua y del que tuvimos noticias por una entrevista radiofónica en Hora 25, comentando su integración en el Frente Sandinista. Semanas más tarde escuchamos en la misma emisora de la cadena SER el anuncio oficial de la muerte en combate del Comandante Martín, su otra identidad, en las montañas de Rivas. Era diciembre de 1978.

Gentes de Asturies crearon el comité de Solidaridad con Nicaragua Gaspar García Laviana. En Oviedo anidaba por el Club Cultural de la calle Palacio Valdés donde, además de cine, charlas y reuniones para muchas cosas, se montaban las fiestas de verano en El Campillín con las asociaciones de vecinos y se organizaban ciclos de películas “con coloquio” en los cines Clarín. Con posterioridad el Club Cultural permitiría que, desde sus adentros, gritara la radio Cucaracha. De todas estas actividades los y las solidarias participaron en algo que firmaban como Comité de Solidaridad con Nicaragua primero, después con Centroamérica y finalmente con América Latina.

1979 marcaba una intensificación de actividades: recaudar apoyo y dinero para la guerrilla, charlas del cura de Gijón, el de las misas incendiarias, proyecciones de películas como Patria o Muerte por parte de las asociaciones de vecinos, cuya única copia, en préstamo, se gestionaba desde la coordinadora catalana de solidaridad con Nicaragua.

La música y la figura de Carlos Mejia Godoy tenía tirón. Conocido por la cancioncita de Tus perjúmenes en el denostado festival de la OTI, los de Palacagüina, ahora en apoyo del Frente Sandinista, estaban de gira por Europa. Así se montó en julio un festival en Gijón y otro en El Entrego con recaudaciones que superaban las 150.000 pesetas, que caían en las banderas rojinegras extendidas como mantas al final del acto.

Las calles aparecieron empapeladas de un cartel rojo con la figura del famoso Comandante Cero, en el momento de salir del país tras la toma de la Asamblea Nacional en Managua. También la figura del rostro de Sandino sobre un cartel amarillo convocó a manifestaciones de apoyo.En los actos, los faxes recibidos que informaban de la evolución de los frentes de guerra eran leídos con euforia.

Conseguida la victoria el 19 de julio de 1979, todo el apoyo se centró en la reconstrucción del país. La presencia de Asturias se hizo notable. Desde pintores como Lombardía, que diseñó un dibujo en tinta negra para la campaña de apoyo que sirvió de base para editar un calendario de mano y unas pegatinas que se sacaban a nivel estatal para abaratar costes. Charlas de personas del Comité, como Javier, que fueron a cubrir para la Hoja del Lunes los avatares del proceso revolucionario. La presencia en el entierro de Gaspar, al que acudió una delegación del ayuntamiento de Avilés con el alcalde de entonces a la cabeza.

Otras personas se convirtieron, y así sucedió año tras año, en brigadistas. Compañeros mineros de las cuencas, compañeros militantes que han quedado allí, como Luis Alfredo y tantos otros y otras que eran voces de divulgación de los nuevos proyectos: construir casas, desarrollar infraestructuras de agua, saneamiento y transporte, o alfabetizar.

Tanto en la calle (el puesto del Fontán con la mesa playera y el cassette a pilas con música latina, además de encarteladas los domingos) como en las asociaciones de vecinos o en los colegios, pudimos recolectar material escolar, vender cintas de cassette, pegatas… y Barricada periódico nicaragüense cuyos ejemplares llegaban traídos por algunos viajeros. Eran atrasados pero se vendían igual.

Fuimos conociendo mas luchas que incorporamos a las tareas del Comité. Fue el caso de El Salvador. Mandábamos información a los periódicos (que nunca publicaban) sobre las matanzas que se sucedían. Se aprovechaban giras como la del Frente Cultural del FDR (Frente Democrático Revolucionario) para hacer actos como el del Seminario, que prestó un aula para un recital de canciones, marionetas y cuentos, protagonizados por una pareja de estupendos artistas y de su personaje La Ranita, a la que “se le permitía decir lo que no podían decir los humanos por riesgo de ser acribillados”. Estos compañeros cayeron asesinados en su país un tiempo mas tarde haciendo las mismas tareas que hicieron en esta gira: concientizar, como decía La Ranita.

Las acciones eran diversas. Unas, como respuesta inmediata a hechos y, otras como parte de una campaña planificada: concentraciones en zonas concurridas o ante la sede de una institución, pintadas, colocación de pancartas o realización de murales (a veces hasta artísticos, como los realizados en Gijón o las Cuencas durante la Revolución Sandinista) encarteladas y puestos de venta de material o recogida de firmas.

El COSAL ha participado en numerosas plataformas (Anti-Otan, a favor del proceso democrático en El Salvador, Chiapas, contra la guerra del Golfo, Anti-Maastrich, Palestina, contra el racismo y la xenofobia…) en las que junto a otras organizaciones se daba respuesta a planteamientos políticos nacionales o internacionales.

Participamos también junto a otros colectivos (insumisos, antirracistas, mujeres, llingua, lucha obrera…) en las movilizaciones que convocaban.

La relación con la prensa nunca fue fácil. Cardenal, Rigoberta Menchú o Madres de Plaza de Mayo, recibieron una atención bien distinta de la del indio mapuche, el campesino guatemalteco o el parlamentario kurdo en el exilio. Los comunicados publicados fueron pocos, las cartas al director escasas, la cobertura de actos, cuando les pareció y la asistencia a ruedas de prensa contadas.

Determinados “eventos oficiales” no podían pasar sin respuesta. Actos coincidiendo con la presencia del oficialismo chileno en el Mundial de Fútbol de 1982, la campaña del V Centenario de la “Conquista” de América en 1992, la conferencia de los 11 millones de pesetas de Henry Kissinger en el Campoamor, del que entró y salió por la puerta trasera del teatro en 1993, los actos de entrega de los premios Príncipe de Asturias (exhibiendo unas pancartas dentro del teatro, en un acto sorpresa, reclamando el 0,7%) en 1994, y en años sucesivos en protesta contra la presencia de los presidentes de Colombia (Pastrana) y de Brasil (Cardoso).

En 1997, fue la visita de George Bush (padre) quien por 20 minutos de intervención en una conferencia se llevó los millones y los demás los palos de la policía.

Nada sabíamos de los mapuches de Chile, de los conflictos indígenas de Bolivia, de la isla de Grenada, de Timor Oriental, de los Kurdos, de las guerras africanas, de Haití, del conflicto árabe…

Mucho parecía que sabíamos de la guerra del Golfo, de México, de Cuba, del Sahara, de Palestina… pero no era así

Para saber, discutir y actuar contamos casi siempre con compañer@s que elaboraban informes, daban charlas en barrios o en la Universidad, se agotaban en fatigosas giras o pasaban por los estudios de Radio QK, de Radio Kras o de Radio Sele. Organizábamos espacios de debate como los Martes Solidarios o los Viernes de Resumen con el formato de película y coloquio.

Otro vehículo de información fue la edición de materiales informativos monográficos con datos, recortes de prensa, análisis sobre Angola, Timor e Indonesia, Colombia, Chiapas, Yugoslavia y sus conflictos (en formato de libro) Venezuela…

Siempre se planteó la posibilidad de difundir libros o publicaciones periódicas ajenas: Barricada Internacional de Nicaragua, Venceremos de El Salvador, el Cipolino de Chile. A día de hoy difundimos todavía Resumen Latinoamericano y la revista Correo de Nicaragua. No olvidamos tampoco otras publicaciones propias como los Boletines Informativos de Guatemala de principio de los 80, el Avance Internacional de hace 25 años y el Quilombo-Fueyes solidaries.

En 1988, coincidiendo con el 10º aniversario de la muerte de Gaspar García Laviana y del nacimiento del movimiento solidario con Nicaragua, se organizó en Oviedo el primer Alcuentru de la solidaridá, al que acudieron compañeros y compañeras de todo el estado y representantes de movimientos internacionales. Así acudieron, casi de forma clandestina, miembros de la guerrilla guatemalteca (URNG) y representantes del Frente Sandinista como Patricia Elvir. Además se hizo una exposición de las actividades de la década, y también un homenaje a Gaspar García Laviana en el Teatro Campoamor.

Esta idea de Encuentros de Solidaridad tuvo continuidad en Salamanca y en Santander en dos ocasiones en el Cantábrico Solidario con colectivos de Cantabria y Euskadi.

La coordinación entre los comités de solidaridad para optimizar esfuerzos (edición de materiales, organización de giras) era y sigue siendo vital: en el ámbito estatal la Coordinadora de Comités de El Salvador estuvo asentada en Asturias durante unos años. De otro lado, relaciones de amistad entre algunos miembros de los comités de Asturias, Cantabria y León favorecieron encuentros de todo tipo; así se llegaron a organizar acampadas de solidaridad en las montañas leonesas.

En 1989 se produjo la invasión de Panamá por parte del ejército de los Estados Unidos y, como ocurrió años antes en una intervención similar en la isla de Grenada, hubo respuestas espontáneas en la calle y la concentración frente al ayuntamiento fue muy numerosa.

El año 1990 era vital. Se celebraban elecciones en Nicaragua, y todo el apoyo norteamericano a Violeta Chamorro en ese momento y a la contrarrevolución desde hacía años, redobló el esfuerzo solidario desde el exterior.

En Asturias se hicieron fiestas, piñatas, caravanas de coches, pintadas y murales; se colgaron pancartas en puentes por toda la región y se dieron charlas como la de Fernando Cardenal, ministro de Educación de Nicaragua, en La Nueva España y con el que se organizó una cena solidaria para recaudar fondos.

Las elecciones de marzo supusieron la derrota del Frente Sandinista. Sin embargo, a partir de esos momentos, se redobló el sentimiento de Hoy mas que nunca… sandinistas, como quedó demostrado en la manifestación del primero de mayo.

Pero no. Los años noventa iban a resultar muy duros para quienes se implicaron y acompañaron la revolución deseada.

Para mucha gente supuso una gran decepción que se sumaba al desencanto de la política en el estado español.

Algun@s decidieron enfocar su solidaridad en otras luchas, mas claras y con menos expectativas, donde las acciones de apoyo eren igualmente necesarias. Otr@s, los menos, decidieron dejar la militancia de forma temporal y aclarar ideas. La mayoría retomó el trabajo de solidaridad analizando las nuevas condiciones, planteando nuevas iniciativas con otras luchas y con otros pueblos.

Producto de reflexiones entre diversos comités, analizadas las experiencias habidas con “Los Frentes” en Centroamérica, se afianzó el concepto de Autonomía del propio Comité y el carácter bidireccional de la solidaridad.

El trabajo se volcaba, ahora, hacia las organizaciones y movimientos populares.

1998 marcó el hito de los 20 años del Cosal: una exposición itinerante (estuvo en La Felguera, Oviedo, Siero…) con carteles, pegatinas, panfletos, prensa como el breve Quilombo-Fueyes Solidaries que publicó el COSAL durante unos meses, camisetas, chapas, etc. Representaba una CALLE DE LA SOLIDARIDAD con una impresionante cartelada por la que avanzaba una cabecera de manifestación formada por personas enfundadas en camisetas creadas por el colectivo que sostenían una pancarta con una frase que pedía la extradición de Pinochet, detenido por esas fechas en Londres.

Y esa manifestación sigue en la calle hasta el día de hoy. Nuevas caras se han unido en estos diez años últimos: Madres de Plaza de Mayo y Carlos Aznárez desde Argentina, Nelly Oliveira del MST brasileño, Felipe Quispe y Leonel Cerruto de Bolivia, Samuel Blixen de Uruguay, Felicitas (madre de Nestor Cerpa del MRTA) de Perú, Alí Yigut del Kurdistán, Hector Mondragón, Javier Orozco y Fredy Ocampo de la Uso de Colombia, junto a los refugiados y refugiadas del colectivo Luciano Romero, William Grigsby de Radio la Primerísima de Nicaragua, Saúl y Marta de Atenco, Yolanda Castro de Chiapas y Nadin Reyes de Guerrero y tantos y tantas más.

Ahora mismo se une a la manifestación Erasto Reyes del Frente de Resistencia contra el golpe de Estado de Honduras, mientras comentamos la victoria electoral de Evo Morales en Bolivia y el devenir del Frente Amplio de Uruguay.

Así caminamos, compartiendo alegrías, tristezas y sueños con quienes se enfrentan a diario al imperialismo y que nos ha hecho lo que somos, personas sensibles a las injusticias cometidas contra cualquiera en cualquier parte del mundo.