Ecuador: ¿Qué pasó con el Yasuní?


"El acuerdo, conocido como la Iniciativa Yasuní ITT, causó regocijo entre ecologistas y activistas del mundo entero, pues se perfilaba como una demostración de que el cuidado del ambiente podía ir de la mano con el desarrollo económico... Parecía entonces que la Iniciativa Yasuní ITT era lo único en que ecologistas y gobierno se podían poner de acuerdo y trabajar juntos, pero ni eso se pudo salvar."

Por Carmelo Ruiz Marrero, autor y periodista puertorriqueño. Dirige el Monitor de Energía y Ambiente de América Latina y el Blog de Bioseguridad. Publicado en Biodiversidad en América Latina y el Caribe.


I

En 2010 Ecuador hizo algo que ningún otro país ha hecho en la historia. Ese año accedió, mediante un acuerdo con fuerza de ley, a dejar bajo tierra parte de sus yacimientos petroleros, y mantenerlos intocables por perpetuidad. El petróleo en cuestión está en los 10999534_862635403759965_4083060547228931567_oyacimientos Ishpingo, Tambococha y Tiputini, que constituyen el bloque petrolero ITT, el cual se encuentra parcialmente bajo el biodiverso Parque Nacional Yasuní en la jungla de la Amazonía.

El acuerdo, conocido como la Iniciativa Yasuní ITT, causó regocijo entre ecologistas y activistas del mundo entero, pues se perfilaba como una demostración de que el cuidado del ambiente podía ir de la mano con el desarrollo económico.

A cambio de firmar el acuerdo, el país recibiría de la comunidad internacional una compensación de $3,600 millones, equivalente a la mitad del dinero que hubiera obtenido si hubiera explotado el bloque ITT. Este petróleo, estimado en 850 millones de barriles y que equivale a 20% de las reservas petroleras del país, vale $7,200 millones a precios de 2010, restando los costos operacionales de extraerlo.

El bosque Yasuní, que bordea con Perú en el extremo este de Ecuador, es una de las mayores maravillas naturales de Suramérica y del mundo. El Parque Nacional Yasuní, establecido en 1979 y declarado Reserva de la Biosfera por la UNESCO en 1989, ocupa 982 mil hectáreas.

La rica biodiversidad del Yasuní fue documentada en un estudio de científicos ecuatorianos y estadounidenses publicado en 2010 en la revista científica Plos One.

“Yasuní está en el centro de una pequeña zona en donde anfibios, pájaros, mamíferos, y plantas vasculares todas alcanzan una diversidad máxima en Suramérica,” informó uno de los autores, el doctor Clinton Jenkins, de la Universidad de Maryland. “Las 150 especies de anfibios documentados hasta la fecha en Yasuní es un récord mundial para un área de este tamaño”, dijo Diego F. Cisneros Heredia, de la Universidad San Francisco de Quito (1). “Hay más especies de ranas y sapos dentro de Yasuní que son nativos de los Estados Unidos y Canadá juntos.”

En una sola hectárea del Yasuní se estima que hay cien mil especies de insectos. Según el destacado entomólogo Terry Erwin, esta es la diversidad más alta estimada por área de unidad en el mundo entero para cualquier grupo de planta o animal. Los científicos autores del estudio encontraron que el Yasuní es hogar para al menos 121 especies de reptiles, 596 especies de pájaros, 382 especies de peces y 204 especies de mamíferos.

10322772_720762987947208_1489489980057376420_nEl Yasuní es también hogar de los pueblos indígenas Waorani, Kichwa, Shuar, Tagaeri y Taromenane. Estos últimos dos viven en aislamiento voluntario, es decir que han elegido no tener ningún contacto con el hombre blanco. Su derecho al aislamiento es ratificado y afirmado por la constitución de Ecuador y por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Pero la Iniciativa fracasó. En 2013 el gobierno ecuatoriano declaró el acuerdo nulo y sin efecto y autorizó la extracción petrolera en el ITT. Activistas locales e internacionales se rehusaron a abandonar el Yasuní y formaron la coalición Yasunidos para continuar con la campaña en pro de su conservación. Los miembros de Yasunidos acusan al gobierno de Ecuador de ponerles todo tipo de obstáculos en su camino.

¿Qué pasó? ¿Por qué quedó en nada la Iniciativa Yasuní ITT? ¿De quién es la culpa?

II

La sede de la organización no gubernamental Acción Ecológica, localizada en una casa suburbana en la ciudad capital de Quito, está llena de historia. Esta agrupación estuvo involucrada con la Iniciativa Yasuní ITT desde que fue concebida en el seno de la sociedad civil ecuatoriana hasta su fin desafortunado en 2013. Desde su fundación en 1986, Acción Ecológica atiende una amplia gama de asuntos de interés ambiental, incluyendo salud, derechos humanos, soberanía alimentaria, minería, agua, tratados de libre comercio, energía, desperdicios sólidos, y mucho más. Es hogar y matriz de varios proyectos, incluyendo la Red por una América Latina Libre de Transgénicos, la agencia de prensa ecologista Tegantai, una clínica ambiental multidisciplinaria, el Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer Mundo (ITEM), y también de Yasunidos.

Al entrar a la casa de Acción Ecológica paso hacia la oficinita de Yasunidos, que se encuentra al final del patio. Ahí me encuentro con el coordinador de la coalición, Patricio “Pato” Chávez, y nos sentamos en una mesa al aire libre.

Pato es enfático en que el fin de la Iniciativa Yasuní ITT no es para nada el fin de los esfuerzos ecologistas por preservar el bosque y protegerlo del avance de la frontera petrolera. “Queremos un referendo nacional sobre la extracción petrolera en el Yasuní. Ese es un derecho que tenemos los ciudadanos bajo el artículo 104 de nuestra constitución.”

III

Hace falta conocer la historia política reciente de Ecuador para entender la temática del Yasuní, ya que ambas están íntimamente relacionadas. En las décadas de 1990 y 2000 hubo tres levantamientos populares, dirigidos por campesinos e indígenas, que resultaron en el derrocamiento de tres presidentes neoliberales, Abdalá Bucaram, Jamil Mahuad y Lucio Gutiérrez. En 2006 diversas fuerzas progresistas se unieron para formar el partido Alianza PAIS, el cual proponía una ecléctica combinación de “socialismo del siglo XXI” con liberalismo reformista burgués denominada la Revolución Ciudadana. Este nuevo partido, centrado alrededor de la personalidad carismática de su candidato presidencial, el economista Rafael Correa, se disponía a refundar el estado ecuatoriano mediante una nueva constitución para el país.

Ese mismo año Alianza PAIS ganó las elecciones generales, y el nuevo presidente Correa convocó una asamblea constituyente que se reunió por un año en el pueblo de Montecristi para redactar la nueva constitución. La asamblea fue presidida por el economista Alberto Acosta, ecologista identificado con la izquierda, y con una larga relación con ITEM y Acción Ecológica. Esperanza Martínez, entonces presidenta de Acción Ecológica, fue asistente de Acosta durante el proceso constitucional.

La constitución resultante, aprobada por una mayoría abrumadora del electorado en 2008, es una de las más progresistas del mundo.

“En esta Constitución se reconoce por primera vez en el mundo que la naturaleza es sujeto de derechos, lo que marca un antes y un después para la lucha por la naturaleza”, dice la Asamblea Nacional Ambiental del Ecuador (ANAM). “Adicionalmente, la Constitución del Ecuador reconoce el derecho al buen vivir o sumak kawsay, concepto proveniente de los pueblos indígenas que plantea un nuevo modelo de desarrollo basado en la convivencia social en armonía con la naturaleza.” (2)

Según el economista ecuatoriano Pablo Dávalos, sumak kawsai “es la posibilidad de vincular al hombre con la naturaleza desde una visión de respeto, porque es la oportunidad de devolverle la ética a la convivencia humana, porque es necesario un nuevo contrato social en el que puedan convivir la unidad en la diversidad, porque es la oportunidad de oponerse a la violencia del sistema”. (3)

El nuevo gobierno también se propuso poner fin a la dependencia económica del país en la exportación de materias primas sin valor añadido, como petróleo, minerales y productos agrícolas, lo que se conoce como el modelo extractivista. Esto se lograría mediante lo que el gobierno de Alianza PAIS llama la “transformación de la matriz productiva”.

En 2007 el presidente Correa acogió la Iniciativa Yasuní ITT y la declaró política oficial de su gobierno. Comenzó así el proceso de negociaciones con las Naciones Unidas el cual concluyó en 2010 con la firma de un acuerdo vinculante con el Programa de Desarrollo de la ONU (UNDP). El dinero que la comunidad internacional donaría para la no explotación del Yasuní iría a un fideicomiso controlado por el UNDP, del cual se desembolsarían fondos para programas de bienestar social y desarrollo sustentable en Ecuador, descritos en detalle en el acuerdo con el gobierno ecuatoriano.

IV

La luna de miel con los ecologistas no duró mucho. En 2009 Correa aprobó una ley de minería que abre el país de par en par a la minería a gran escala y que según los ecologistas viola derechos reconocidos en la Constitución de Montecristi, como el derecho de la naturaleza (art. 10440657_862632930426879_3826504740359298244_n72), el buen vivir (art. 275), la soberanía alimentaria (art. 281), el derecho al agua (art. 12), el principio de precaución (arts. 73 y 397), el derecho a la resistencia (art. 98), el derecho a la consulta (art.400), y el derecho al consentimiento (art. 57), entre otros.

“La explotación minera es una de las actividades industriales más nocivas para el medio ambiente, destruye los bosques y la biodiversidad, altera los ecosistemas, contamina todos los elementos de la naturaleza, el agua, el aire, grandes extensiones de tierra, afecta a las poblaciones locales y con ellas a sus formas de vida, sustento y organización”, denunció Acción Ecológica. “La minería se ha ganado una merecida reputación de abusiva, violentadora del medio ambiente como de las personas cuyas tierras ha despojado para sus operaciones.” (4)

En cuanto a la ley de minería aprobada, dice la organización que “El… proyecto de ley… crea una serie de mecanismos legales mediante los cuales pretende arrebatar las conquistas logradas en la nueva Constitución, vulnerar los Derechos Colectivos y el Derecho a la Consulta”.

El presidente no reconoció validez alguna a los planteamientos de los ecologistas, a quienes acusó de “infantiles”. “Nos hacen perder tiempo… esos demagogos, no a la minería, no al petróleo, nos pasamos discutiendo tonterías (…) Son los absurdos con los que uno tiene que luchar, contra gente que no quiere el progreso sino atender a su fundamentalismo mental”, dijo Correa. “No nos dejemos engañar por los demagogos, por los charlatanes, por la gente que por fijaciones no quieren minería.” (5)

Acción Ecológica alzó su voz en protesta y Correa respondió mandando a cerrar la organización, acción de la cual se retractó sólo tras una campaña internacional de repudio contra la acción del presidente. Alberto Acosta, por su parte, rompió con Alianza PAIS y se sumó a la oposición, corriendo como candidato presidencial en las elecciones de 2013.

Los ataques y críticas de sectores indígenas, ecologistas y de izquierda no han mermado para nada la popularidad del presidente Correa. En febrero de 2013 fue reelecto con un abrumador 57% del voto. Según la ANAM, esta victoria electoral envalentonó a Correa en su discurso y política confrontacional contra los ecologistas “infantiles” y agravó los conflictos ambientales:

“En el 2013 el presidente Correa es reelecto para un siguiente mandato y el partido de gobierno alcanza mayoría absoluta en la Asamblea Nacional. A partir de este momento se inicia un apuntalamiento sistemático del modelo extractivista. El discurso del Buen Vivir desde la perspectiva perfilada en la constitución se vacía de contenido, a la par que posiciona la razón de avanzar hacia el cambio de matriz productiva desde parámetros productivistas, se modifican leyes que restringen derechos, y se acentúan el autoritarismo y la criminalización de la protesta social.” (6)

Parecía entonces que la Iniciativa Yasuní ITT era lo único en que ecologistas y gobierno se podían poner de acuerdo y trabajar juntos, pero ni eso se pudo salvar. En agosto de 2013 era evidente que la recaudación de fondos internacionales para la Iniciativa había fracasado rotundamente. Correa canceló el acuerdo con Naciones Unidas y autorizó la extracción del petróleo del bloque ITT.

Notas a la primera parte

1- “Científicos identifican al Parque Nacional de Yasuní de Ecuador como uno de los lugares más biodiversos del Planeta”

2- Agenda Nacional Ambiental. Ecuador, 2015.

3- Pablo Dávalos. “El Sumak Kawsay (Buen vivir) y las cesuras del desarrollo”.

4- Acción Ecológica “No queremos ser un país minero” (pdf)

5- Enlace ciudadano 245, 12 de Diciembre de 2011

6- Agenda Nacional Ambiental. Ecuador, 2015.


(Segunda y última parte)

V

¿Qué pasó entonces con la Iniciativa Yasuní? ¿A qué se debió su fracaso? Le pregunté a Ivonne Yanez, presidenta de Acción Ecológica. Mientras que activistas corrían contra el reloj para recaudar fondos para la Iniciativa, el presidente Correa andaba preparándose para el plan B: autorizar la extracción petrolera. “Presentaciones de Powerpoint del gobierno a corporaciones petroleras fueron filtradas. Estas mostraban que aún mientras la política oficial del gobierno era apoyar la Iniciativa, Correa estaba en realidad apostando a su fracaso y cortejando compañías petroleras”, dijo Yánez.

La dirigente de Acción Ecológica explica que Correa puso la gestión de la Iniciativa en las manos inexpertas de personajes cuestionables como Ivonne Baki. “El proceder de Baki era elitista, dirigido a celebridades. Ella no tenía comprensión del concepto de justicia ambiental”.

Algunos consideran a Baki una heroína ambiental, mientras que otros la ven como una oportunista politiquera sin escrúpulos. Según la agrupación ecologista Amazon Defense Coalition, Baki trató de facilitar un soborno de mil millones de dólares de la petrolera Chevron al gobierno ecuatoriano. La mitad de ese dinero supuestamente iría a la Iniciativa Yasuní ITT. (1)

Correa culpó a la comunidad internacional por el fracaso de la Iniciativa. “El mundo nos falló”, dijo el presidente. “Pienso que la iniciativa se adelantó a los tiempos y también hemos tenido mala fortuna, ya que el lanzamiento de la iniciativa coincidió con la peor crisis económica global de los últimos 80 años”, aseveró. “Que nadie se engañe, el factor fundamental del fracaso es que el mundo es una gran hipocresía, y la lógica que prevalece no es la de la justicia, sino la del poder”. (2)

Argumentó que Ecuador, siendo un país tercermundista y empobrecido, necesita desarrollo y crecimiento económico urgentemente, y que para eso debe obtener divisas para mantener los programas sociales que ayudan a los pobres. Correa dijo que autorizar la actividad petrolera en el Yasuní fue la decisión más dura de su presidencia, pero los activistas no aceptaron sus excusas, y lo acusaron de nunca haber apoyado plenamente la Iniciativa e incluso de haberla saboteado.

Tras los ecologistas continuar con su campaña en pro del Yasuní bajo la bandera de Yasunidos, el presidente subió el tono de sus ataques verbales contra el “ecologismo infantil”, cuestionando sus motivaciones e insinuando que obedecen a una agenda imperialista siniestra que atenta contra la soberanía del Ecuador. Los militantes de Alianza PAIS comenzaron a relacionar las siglas ONG (organización no gubernamental) con CIA (Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos).

Hace falta señalar que la obsesión aparente de Correa, los demás gobernantes progresistas latinoamericanos y la telecadena Telesur con el tema de la soberanía no es ningún capricho. En los años 70 el ex-agente de la CIA Philip Agee reveló que la Agencia instigó el derrocamiento del presidente ecuatoriano Carlos Julio Arosemena en 1963 y su sustitución por una junta militar, y que además tenía en su nómina secreta sobre cien personas e instituciones de Ecuador, incluyendo un vicepresidente de la República y presidente del Congreso, reconocidos políticos, líderes empresariales, dirigentes sindicales, periodistas y medios de comunicación, intelectuales, funcionarios públicos, etc. Más recientemente, cables diplomáticos de la embajada estadounidense en Quito filtrados por Wikileaks demostraron que ésta estaba activamente tratando de impedir la implementación del programa político de Correa y Alianza PAIS. Así que los correístas pueden ser excusados si a veces parecen paranoicos. (3)

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Los voluntarios de Yasunidos recorrieron el país entero entre 2013 y 2014 recogiendo firmas de la ciudadanía pidiendo un referéndum sobre la extracción petrolera en el Yasuní. La organización sostiene que obtuvo sobre 600 mil firmas, que es sobre 4% de los votantes del país. El que una organización operada por voluntarios logre convencer a una parte significativa de la población de un país del tercer mundo con una economía altamente dependiente de exportaciones de petróleo de la necesidad de mantener reservas petroleras sin explotar para salvar un bosque tropical tiene que ser una de las mayores hazañas del ecologismo a nivel mundial.

“Entregamos el número requerido de firmas a la Comisión Nacional Electoral en abril de 2014”, dice Pato Chávez. “Pero al mes siguiente la Comisión rechazó nuestra petición, alegando que 60% de las firmas eran inválidas”.

Era una acusación no muy sutil de fraude por parte de la Comisión. Pero expertos de la Escuela Politécnica Nacional y la Universidad Andina Simón Bolívar examinaron todas las firmas y determinaron que sobre 99% de ellas eran válidas. Otra acusación indirecta de fraude. Ambos bandos no pueden tener la razón, alguien aquí está jugando sucio.

“Le pedimos a la Comisión que nos devolvieran los formularios de las firmas pero se han rehusado”, dice Chávez. “Ellos nos están ofreciendo los formularios en formato escaneado y digitalizado, pero nosotros ya los habíamos escaneado y digitalizado antes de entregarlos a la Comisión”.

“No voy a caer en la trampa de estos grupos que hoy piden consulta sobre Yasuní, mañana sobre la ley de aguas y que se oponen a todo por puro politiqueo. El 90% son los mismos tirapiedras”, respondió el presidente Correa a los reclamos de Yasunidos. (4)

Lo que es peor, a mediados de 2015 salieron a luz documentos secretos de la agencia de inteligencia del gobierno ecuatoriano SENAIN de los años 2010-2013 que muestran que mientras Correa públicamente apoyaba la Iniciativa Yasuní el gobierno tenía montada una operación de espionaje contra grupos como Acción Ecológica, Oilwatch y Yasunidos. Los documentos hacen mención específica de Pato Chávez, entre otros activistas. (5)

Estas irregularidades han proyectado una sombra sobre la Revolución Ciudadana en los ojos de algunos sectores de la población. En respuesta, algunos grupos de la oposición y del ecologismo popularizaron el hashtag #DemocraciaEnExtinción en las redes sociales.

Yasunidos también pide acceso a los terrenos en el bloque ITT donde la construcción de pozos petroleros ya ha comenzado. “Creemos que Petroamazonas, la compañía que está explotando ese petróleo, está en violación de su licencia ambiental”.

Chávez se refiere específicamente a un recién construido tramo de 20 kilómetros de carretera de acceso que Yasunidos alega es mucho más ancho de lo que permite la licencia ambiental. Pero el Ministerio del Ambiente, que controla el acceso al Parque, les ha negado la entrada a los miembros de Yasuní, argumentando que los activistas no tienen razón legítima para estar ahí.

“Queremos verificar si de hecho la carretera de acceso viola la licencia ambiental”, dice Chávez. “Proponemos una comisión tripartita que incluya al estado, la sociedad civil y miembros del Bundestag alemán, el cual ha siempre ha apoyado la conservación del Yasuní”.

VII

“Exigir una moratoria a la extracción petrolera es absurdo e irresponsable”, dice Tarsicio Granizo, quien fue miembro del equipo que representó al gobierno ecuatoriano en las negociaciones con las Naciones Unidas para la Iniciativa Yasuní. “Ecuador necesita 40 mil millones de dólares al año para satisfacer las necesidades básicas de la población. Hasta que los ecologistas propongan alguna alternativa no puede haber moratoria”.

Granizo, quien ahora trabaja en el sector privado, enfatiza que el Yasuní no es un área virgen, como algunos activistas internacionales parecen creer. “Ya hay cuatro operaciones petroleras en el Yasuní, que preceden la Iniciativa. De hecho, la compañía petrolera Shell hizo pozos de prueba ahí en 1949. La Iniciativa concernía el comienzo de la extracción en un quinto bloque petrolero más al este, bordeando con Perú”.

El ex-funcionario sostiene que la Iniciativa fue un proyecto de avanzada que debió haber recibido el apoyo de toda la comunidad internacional, principalmente porque era una manera de atender la deuda ecológica que el Norte tiene con el Sur.

“La Iniciativa Yasuní se fundó sobre el concepto de la deuda ecológica”, explica Granizo. “Los países ricos por muchos años y décadas tomaron ventaja de un recurso público y gratuito que le pertenece a todos, la atmósfera, y la contaminaron. Es una deuda que los países ricos deben reconocer”.

“La deuda ecológica es reconocida por las Naciones Unidas en su Convención sobre Cambio Climático, la cual establece que las naciones del mundo tienen responsabilidades diferenciadas ante el calentamiento global. También es reconocida por el Grupo de los 77, organización que representa los países pobres del Sur”.

Según Granizo, la Iniciativa nunca fue primariamente sobre biodiversidad, fue principalmente sobre cambio climático. Se estima que la combustión del petróleo en los yacimientos ITT liberaría a la atmósfera 407 millones de toneladas de carbono. Esto no es poca cosa, cuando uno considera que los niveles globales de dióxido de carbono atmosférico han superado las 400 partes por millón (ppm). Los científicos del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático sostienen que no será posible estabilizar el clima del planeta si el CO2 atmosférico rebasa las 350 ppm.

En estos tiempos, en que Puerto Rico y el oeste de Estados Unidos sufren sequías sin precedente, el estado de Texas es sumergido bajo 8 pulgadas de lluvia, y miles en India literalmente caen muertos por el calor, los niveles atmosféricos de CO2 no son ningún asunto académico.

Pero, ¿Qué hacer ahora tras el fracaso de la Iniciativa Yasuní? ¿Está el gobierno ecuatoriano emprendiendo alguna estrategia alterna ante la dependencia del petróleo y la amenaza mundial del cambio climático?

Para reducir la dependencia del país del petróleo, el gobierno de Alianza PAIS propone una “transformación de la matriz productiva”, dice Granizo. “Es una política de gobierno que busca hacernos menos dependientes de recursos no renovables”.

“Cambio de Matriz… se refiere principalmente a la diversificación de la producción nacional, al auspicio de distintos sectores económicos y variedad de valores de uso: el extractivista, el industrial y agroindustrial”, explican los académicos Carrión y Muñoz Jaramillo en un artículo publicado en 2013. “También incluye el impulso del sector comercial a través de la multiplicación de mercados para la exportación de nuestros productos, así como la promoción de los sectores de la biodiversidad y la industria del turismo. Esto implica desarrollo científico tecnológico a través del modelo de universidad propuesto: todo encaminado efectivamente al cambio de matriz productiva, el desarrollo endógeno y con la intención de reducir el peso del eje extractivista o de la tradicional economía primario exportadora del Ecuador.” (6)

“Por eso es que el gobierno está enviando seis mil jóvenes de escasos recursos económicos a estudiar en las mejores universidades, para encontrar alternativas económicas, para, por ejemplo, estudiar la biodiversidad del país, de la cual sólo se ha catalogado el 5%”, expresa Granizo.

Pero mientras tanto, el gobierno tiene la clara intención de seguir explotando sus reservas hidrocarburíferas e incluso expandir la frontera petrolera. “¿Reemplazar el petróleo con qué?”, pregunta Granizo. “Para mí, las posturas de Yasunidos lo hacen más un grupo político que ecologista.”

Que conste, Yasunidos ha respondido a estos planteamientos. En primer lugar, sostiene que las exportaciones petroleras no han servido de nada para poner fin a la pobreza en Ecuador. “Entre enero de 2007 y enero de 2013, en este gobierno se generaron ingresos petroleros por 51.497 millones de dólares que es mucho más que lo que se pretende obtener del Yasuní, sin embargo con esta enorme cantidad el país no logró superar la pobreza y se han alcanzado mejoras muy modestas en la vida de los ecuatorianos”, dice Yasunidos en su página web. “No es verdad cuando se argumenta que el ITT es el fin de las miserias del país. Y el dinero equivalente puede sacarse de otras partes sin violar Derechos Humanos y de la Naturaleza en Yasuní.” (7)

En cuanto a alternativas económicas, Yasunidos propone una reforma contributiva. ”Revirtiendo la tendencia a la reducción de la carga tributaria que se viene dando estos años, si se logra un incremento adicional del 1,5% a lo que actualmente pagan los grupos económicos, se obtendrían a valor actual 2 mil millones de dólares más a lo que se ha planificado obtener por la explotación del Yasuní. Es decir, en 25 años se generarían más de 20 mil millones de dólares que compensarían los millones que se pretenden extraer de la reserva natural.”

A dos años del fracaso de la Iniciativa Yasuní, el conflicto continúa. El gobierno de Correa sigue empecinado en explotar el petróleo bajo el bosque, y los activistas indígenas y ecologistas continúan en su oposición absoluta a la expansión de la frontera petrolera y la política extractivista.

Notas a la segunda parte

1) Amazon Defense Coalition “Ivonne Baki Tried to Help Chevron Bribe Ecuador’s Government to Thwart $18 Billion Environmental Case, Court Documents Suggest”

2) Ver aquí

3) Carmelo Ruiz Marrero “Para Ecuador la soberanía es un asunto serio”. ALAI, 18 de julio 2015. Juan J. Paz & Miño Cepeda “La CIA en Ecuador”. ALAI, 9 de marzo 2015.

4) Ver aquí

5) Agencia ecologista Tegantai “Yasunidos pide cuentas por espionaje”. 7 de agosto 2015.

6) Diego Carrión y Francisco Muñoz Jaramillo. “Cambio de matriz productiva: ¿Ilusión movilizadora y lucha de posiciones?” La Línea de Fuego, 9 de junio 2013. Ver aquí

7) Ver aquí