El regreso de Mel Zelaya es un deber, el retorno de Honduras en la OEA es indigno.



Ida Garberi

La semana pasada tuve el placer de abrazar a un compañero de lucha de Honduras, Francisco Ríos, y también de conocer a la compañera hondureña, Sonia Banegas, ambos son integrantes de la Comisión de Comunicación del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP). Los dos compañeros ofrecieron una conferencia, sobre los últimos acontecimientos acaecidos en su país, en la sede de la Organización de Solidaridad con los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL) aquí en La Habana.

Como sabemos, después de una criticada mediación de los presidentes, de Venezuela Hugo Chávez y de Colombia, Manuel Santos, el exmandatario Mel Zelaya (el último legítimo, ya que no podemos olvidar que Pepe Lobo es un gobernante de facto, producto del golpe de Estado) y unos 200 exiliados volverán a su país, el sábado, 28 de mayo 2011.

Un día histórico para Honduras, país que sigue desgarrado por las continuas y sangrientas torturas y asesinatos cometidos por el gobierno espurio.

Fue el mismo Lobo quien pidió la mediación, al sentirse incapaz de gobernar una nación que no lo reconoce y lo rechaza, un pueblo heroico que pacíficamente cada día enfrenta la incertidumbre y la ansiedad cada amanecer, cuando computa las víctimas inocentes asesinadas, torturadas o violadas por orden del Ministro de Inseguridad Oscar Álvarez.

Esta mediación tiene por objeto permitir el regreso de Honduras a la Organización de Estados Americanos (OEA) (de donde el país centroamericano fue expulsado después del golpe cívico-militar del 29 de junio 2009) y dicho acontecimiento se proclamará, casi seguramente, el próximo 5 junio de 2011.

Para apoyar el reconocimiento de Honduras, el presidente Chávez pidió, en su mediación, además de la devolución a su país de Mel Zelaya y de todos los exiliados políticos perseguidos: el reconocimiento del FNRP como fuerza política, la instauración de una Asamblea Constituyente y el respeto de los derechos humanos.

Honestamente creo que será muy difícil pensar en ver resueltos los otros tres puntos, antes del 5 de junio. Como hecho alarmante y aterrador, recuerdo sólo los asesinatos de la semana pasada: tres campesinos en el Bajo Aguán y el propietario de un canal de comunicación.

Yo creo que hay que establecer mecanismos de controles para asegurar que cumplan con los cuatro puntos de la mediación antes de que Honduras regrese a la OEA y continuar monitoreándolos, sobre todo, después del 5 de junio. Además, el control de la situación de los derechos humanos debe ser un tema permanente, no puede haber ni un principio ni un fin. Y en cuanto a la Asamblea Constituyente, antes del 5 de junio, habria que precisar una fecha para la realización de una consulta popular que conduzca a la Asamblea Constituyente. Yo creo que hay que exigir un documento detallado que describa cómo materializar los acuerdos de los cuatro puntos para el reconocimiento de Honduras, no podemos aceptar que todo se resuelva con el regreso de Mel Zelaya (además con restricciones) como quisiera esta rancia oligarquía.

No podemos olvidar las declaraciones del Fiscal General de Honduras, que amenaza con seguir investigando las acusaciones absurdas en contra de Mel Zelaya, transformándolas en espantapájaros oscuros contra el Coordinador General de FNRP, me parece definitivamente una prueba de fuerza de la oligarquía y una acción ridícula; y esto contrasta con la debilidad que se mostró al contactar y pedir la mediación del presidente Chávez.

Por lo tanto, hago un llamamiento a la comunidad internacional a estar atenta a la situación del país de Francisco Morazán, denunciando todas las violaciones de los derechos humanos y la persecución política posible, que se iniciará en contra de Mel y en contra de los exiliados que regresan a su país. Sabemos perfectamente bien que Pepe Lobo es un mentiroso, que lo era antes del golpe y sigue siéndolo después del golpe, cuando asumió el liderazgo del régimen de facto y nunca respetó los acuerdos que firmó tanto con los sindicalistas, como con los campesinos del Bajo Aguán. Es el actuar típico de una dictadura, donde las palabras no tienen significado: la fuerza popular y la presión internacional es la única manera de garantizar que los acuerdos se cumplan.

Otra cuestión, importante para mí, es que en la mediación no se ve con claridad que se busquen castigos para los asesinos, cuando la Comisión de Verdad de la Plataforma de los Derechos Humanos finalice su trabajo: ¿como actuará el régimen de facto?

Con los cuatro temas clave, en la mediación hay que exigir que sea desmontada la estructura del golpe de Estado, que los principales actores del golpe de Estado no puedan ocupar cargos públicos y que se haga justicia. El encarcelamiento de los delincuentes, la indemnización a las familias de las víctimas y la necesidad de reestructurar el país, que está exigiendo la misma población, todos deben pasar a través de la organización del mismo pueblo. Quiero decir que la fuerza del FNRP y la solidaridad que recibe de la gente del mundo tienen que condicionar para perseguir y arrestar a los violadores de los derechos humanos.

Nosotros y nosotras, los que no somos hondureños y hondureñas por nacimiento, sino porque acogemos esta causa tan fuerte en el corazón, por haber compartido distintos meses con los hijos y las hijas de Francisco Morazán, tenemos el deber de denunciar la falta de seriedad de este régimen ilegítimo que gobierna Honduras y resalta su mala fe; podemos poner el siguiente ejemplo: el viernes pasado, la BBC Mundo escribió un artículo denunciando los recientes asesinatos de periodistas, en el que reportó los detalles macabros del país centroamericano y terminó diciendo: “BBC Mundo se puso en contacto con el gobierno hondureño para conocer qué acciones concretas se estaban desarrollando para garantizar la protección de los periodistas y la investigación de los asesinatos; pero no obtuvo respuesta”.