El Salvador, Latinoamérica, Noticias — 30/01/2014 a 9:33 am

Elecciones Presidenciales en El Salvador

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Roberto Pineda. Alainet

La decisión política del presidente Funes de desenvainar la espada y lanzarse abiertamente en contra del candidato presidencial de ARENA por medio del ataque contra el expresidente Flores, ha provocado la profundización de la crisis interna en ese partido, lo que le ha dificultado enfrentar de manera efectiva en estas elecciones, la avalancha mediática de la izquierda y lo coloca en una situación de alta fragilidad para el 2 de febrero. A continuación evaluamos el rol jugado por el presidente Funes en esta campaña, diversas visiones y posiciones de fuerzas sociales y políticas así como aventuramos algunas perspectivas.

LA ESPADA DEL PRESIDENTE FUNES

La espada del presidente Funes ha provocado daños considerables en la armadura política del candidato arenero hasta hacerlo retroceder. Su papel y el de su esposa Vanda ha sido catalizador. Quijano está sangrando, pero puede recuperarse. En cuatro meses el presidente Funes entregará la banda presidencial luego de cinco años intensos de gestión presidencial. No obstante esto, su rol ha sido protagónico en esta campaña, incluso mayor que el del candidato de izquierda. El presidente Funes se ha colocado al frente de la batalla contra la derecha para empujar la continuidad del proyecto.

La posibilidad real de garantizar la continuidad del proyecto político iniciado en 2009 está determinada por la amplitud de la alianza que logre construirse, la cual debe de rebasar ampliamente a la que permitió la derrota de ARENA hace cinco años. Y en los últimos dos meses se ha avanzado bastante en esta dirección, más que en los pasados dieciocho meses. Al final pesó más el hábil realismo político que el torpe triunfalismo inicial.

Observamos una izquierda en ofensiva y una derecha replegada. Nunca antes, nunca antes la izquierda había desplegado una ofensiva política-electoral que le ha permitido combinar de manera adecuada los logros de 5 años de gobierno, junto con la presencia en el Ejecutivo, Legislativo y Alcaldías, el poderoso consorcio Alba, y la experimentada y masiva maquinaria partidaria del FMLN. Y desde este posicionamiento estratégico, establecer una nueva alianza con el sector representado por el presidente Funes y su esposa Vanda.

VISIONES Y POSICIONES

Es significativo como la derecha ha perdido momentáneamente su capacidad tradicional de impactar en los sectores políticamente más atrasados rurales y ha trasladado sus esfuerzos hacia las capas medias urbanas, que fueron por mucho tiempo un bastión clave de la izquierda, pero que en las elecciones de 2012 se volcaron en el área metropolitana hacia la derecha. Todavía no esta claro hacia donde se inclinara este voto decisivo, que es parte del voto llamado “de última hora.”

El partido que logre atraer a este sector seguramente logrará la victoria electoral, ya que es difícil ganar exclusivamente con el voto duro. La derecha se esta readecuando para mantener el voto de capas medias, recuperar parte del voto rural y asegurar su voto duro y prepararse para una segunda vuelta. La izquierda por su parte aspira a definir en primera vuelta, con redoblada energía provocada por la presencia del presidente Funes y de su esposa Vanda. Es posible, pero no seguro.

El conflicto principal es entre las fuerzas revolucionarias y democráticas representadas en las candidaturas de Salvador y Oscar del FMLN y los sectores oligárquicos representados por la candidatura de Norman Quijano de ARENA. Este es un conflicto histórico de naturaleza antagónica. Alrededor de este conflicto se desarrollan diversas contradicciones secundarias tanto en el campo de la izquierda como en el de la derecha.

En cada uno de estos sectores sociales existen diversas visiones e intereses. Lo más significativo a nivel de la derecha es la división entre GANA y ARENA. Y esta división ha conducido al divorcio entre ARENA y el PCN y el PDC, que fueron por mucho tiempo seguros aliados. Lo más significativo a nivel de la izquierda es la división entre MNP y FMLN. El desenlace electoral va determinar la manera como serán resueltas estas contracciones no antagónicas.

A nivel del movimiento popular en su gran mayoría esta inclinado hacia la fórmula electoral del FMLN, pero de manera pasiva, para la foto y no para la marcha. No se ha logrado repetir las experiencias del 2004 y del 2009. Y esto esta vinculado entre otras cosas, a la naturaleza aérea de la campaña. La guerra mediática como la forma principal de la lucha electoral. Ha sido y es una batalla más mediática que de infantería, más de estrategia de medios, de encuestas que de pinta y pega, de visita casa por casa. Y esto es preocupante porque afecta la educación política de los sectores populares. A veces la cancioncita pegajosa ha sustituido a la explicación de las causas sistémicas de la crisis.

Por otra parte, ARENA fue gradualmente perdiendo la iniciativa estratégica que había logrado con sus victorias municipales en el 2012 y la selección de su candidato no fue la más afortunada para su cohesión interna, ni tampoco lo fue la selección de su candidato a la vicepresidencia, en términos de atracción orgánica de nuevos sectores aunque si en términos de imagen hacia las capas medias urbanas. A la vez, la ANEP fue hábilmente neutralizada por la campaña contra el expresidente Flores.

Esto afectó la primera etapa de la campaña arenera en termino de respaldos financieros e influyó en el despliegue mediático, así como en el manejo de los ataques hacia Quijano mediante las acusaciones de corrupción al expresidente Flores, que ha sido la principal dirección de ataque de la formula de izquierda y que logró durante un periodo paralizar a la campaña arenera. Los mantuvo entretenidos por un rato. Y todavía puede funcionar.

A su vez, el FMLN fue recuperando la iniciativa estratégica que había logrado luego de la victoria electoral de 2009, y superando las resistencias y razonables dudas generadas por la selección de su candidato, en este caso mediante la audaz selección del principal vocero de las fuerzas moderadas al interior del FMLN, lo que vino a consolidar su cohesión interna. Vino a asegurar el voto duro de su militancia. Y ha logrado disminuir los costos generados por las acusaciones de pactar la tregua con las pandillas, que es al final de la campaña, la principal dirección de ataque de la formula de derecha.

En relación a la coalición Unidad y a su candidato Antonio Saca, forma parte ya -en caso de evitar la casi segura debacle electoral- de la modificación del horizonte político y de la posibilidad para el proyecto histórico popular de realizar alianzas políticas y sociales que le permitan continuar aislando a los sectores oligárquicos.

A su vez, el movimiento popular y social continuó en gran medida con su papel subordinado al FMLN y no logró adquirir una presencia que le permitiera proyectar sus propias demandas y que se constituyera en un factor de presión hacia la profundización de los cambios implementados, pero lo más importante hacia la realización de un viraje en las políticas económicas que permita romper con la visión neoliberal que sigue prevaleciendo incluso en el discurso de los candidatos de la formula del FMLN.

El movimiento popular es el único que puede evitar que un segundo gobierno del FMLN se convierta en un complacido continuador y reforzador del modelo existente. Pero esto amerita la lucha por una plataforma reivindicativa que exija revertir las privatizaciones realizadas por los gobiernos de ARENA y que incluya entre otras cosas, desprivatizar la energía, las telecomunicaciones, los fondos de pensiones y la desdolarización.

Esto implica el rechazo al Fomilenio II como la formula mágica para nuestro desarrollo económico. Sino tendremos un segundo gobierno de izquierda al servicio de las mismas transnacionales a las que hubiera servido un gobierno de derecha. El cambio entonces debe convertirse en una verdadera transformación social y no en meros programas de compensación social. Son precisamente estas preocupaciones las que han empujado a un sector de la izquierda y del movimiento popular a levantar la bandera del boicot electoral: no hay por quien votar.

Por su parte, el gobierno estadounidense se encuentra empeñado en la ya tradicional política de Obama de transformar a los salvajes tigres guerrilleros en gatitos domesticados e inofensivos. Para el gobierno de Estados Unidos el color de las banderas que gobiernen el país es irrelevante si se garantiza que el verde de los dólares de las inversiones de sus compañías continúe predominando. Y aunque les molesten algunos discursos de apoyo a Venezuela y a Cuba desde el FMLN, para ellos es claro que no existe ninguna amenaza inmediata a su control e influencia. Y en el caso que la hubiera, la reciente y exitosa fórmula Zelaya es muy atractiva.

Aunque los Estados Unidos deben de tomar en cuenta que el mundo ha cambiado. En La Habana se esta celebrando la II CELAC y en Suiza están reunidas las potencias que no pudieron invadir a Siria, para lograr un acuerdo negociado que permita superar el conflicto armado que vive ese país. Y la Republica Popular China acaba de superar a los Estados Unidos como potencia industrial. Todo cambia.

PERSPECTIVAS

Independientemente del desenlace del 2 de febrero de 2014, la realidad política se ha modificado y el FMLN es hoy un aparato partidario mucho más poderoso política, social y económicamente que hace cinco años. ARENA es un aparato partidario debilitado pero aún con mucha fuerza. Y la crisis social y económica del país se ha ampliado.

Esto le presenta nuevos desafíos al movimiento popular y social, y en especial a las fuerzas aglutinadas en COMPHAS y la CIRAC. Hay que prepararse tanto para luchar en el terreno de una restauración oligárquica para defender lo avanzado hasta hoy y evitar el golpe represivo; así como prepararse para luchar en el terreno de un segundo gobierno de izquierda, que gobernara bajo la presión de no romper con el modelo neoliberal y ceñirse estrictamente a la administración de la crisis capitalista. En ambos terrenos se necesitara de la unidad de acción para continuar luchando. Porque es de la lucha que surge la esperanza en la victoria.