FNLS en el Foro Internacional "Crímenes de Lesa Humanidad y Violaciones graves a DDHH como política del Terrorismo de Estado"


El cometido de múltiples crímenes de lesa humanidad no son producto de mentes perversas, sádicas o contaminadas; son producto de una política de Estado que tiene como fin generar la zozobra, el terror para impedir el avance del movimiento popular o en su defecto, desarticular esfuerzos organizativos que se proponen cambios sustanciales para beneficio del pueblo. La perversidad o el sadismo lo determina la ambición de oligarcas sobre los recursos naturales o energéticos, es decir, los intereses del capital que estén en juego.
FNLSFrente Nacional de Lucha por el Socialismo

Los detenidos desaparecidos son del pueblo

Exigir la presentación con vida es una demanda que debe trascender los vínculos políticos de las víctimas; es una necesidad política que rebasa los lazos consanguíneos familiares cuando se vuelve una demanda generalizada del pueblo y sus organizaciones; es reconocer en cada víctima de este deleznable crimen de lesa humanidad a un hermano de clase, independientemente de las convicciones políticas por las cuales se hayan conducido en el terreno de la lucha de clases.

En el desarrollo de la lucha de clases en el plano internacional, siendo más precisos, en Latinoamérica, ha quedado de manifiesto que la desaparición forzada de personas es un crimen de lesa humanidad que se ejecuta sistemáticamente en contra del movimiento popular cobrando miles de víctimas, siendo imposible cuantificar con precisión la cantidad, sin embargo, es fiel patente de regímenes totalitarios, es decir, regímenes policiaco-militares que fungen como apéndice de los designios del capital monopolista trasnacional en los países dependientes del imperialismo.

FNLS - Vivos los llevan, vivos los queremosEn Latinoamérica fue muy alta la cuota de sangre que se tuvo que pagar para que el imperialismo lograra la imposición del neoliberalismo como régimen económico; en Argentina, Guatemala, Chile, Colombia… por supuesto México, las cifras de detenidos desaparecidos, sumados con los ejecutados extrajudicialmente, desplazados de manera forzada son escalofriantes, no obstante, una vez consolidado este régimen oprobioso mediante la bota policiaca y militar, las cifras de víctimas de estos crímenes de Estado sigue incrementándose.

De tal manera que de acuerdo a los procesos que se abren en el terreno de la lucha de clases, permite ubicar dos procesos en el pasado reciente de exacerbación de las contradicciones inherentes al modo de producción. Dicho en otros términos, la imposición del neoliberalismo abrió una etapa de lucha donde este se logra imponer a un alto costo para el pueblo y sus organizaciones, tomando los crímenes de lesa humanidad y violaciones a los derechos humanos un carácter eminentemente político, es decir, su ejecución tenían el claro propósito de detener el avance popular que exigía verdaderos cambios en favor de las masas explotadas.

A las víctimas de este periodo, que también se cuentan en miles, son a los que reconocemos como los detenidos desaparecidos de ayer, teniendo como referencia el proceso de agudización de la lucha de clases al que enfrentaron y que definió el papel que se debía de jugar en la situación concreta, es decir, planteó la necesidad de luchar por la trasformación radical de la sociedad desde la metodología de lucha independiente. Es en esta etapa en que la desaparición forzada cobró victimas principalmente del movimiento popular y de organizaciones revolucionarias.

La historia de nuestro país registra en esta etapa 810 víctimas que se documentaron de desaparición forzada, sin embargo, esta cifra solo es un botón de muestra, ya que en este periodo la ejecución de este crimen de lesa humanidad se centró contra los revolucionarios y contra sus familias, por lo cual esta cifra puede ser rebasada por mucho.

Las victimas actuales de este deleznable crimen, siguen siendo del pueblo organizado, pero a la vez se ha generalizado hacia todo el pueblo trabajador, obedeciendo nuevamente a un proceso de agudización de la lucha de clases. No se trata de colocar una barrera infranqueable entre un proceso y otro, se trata de dilucidar que el responsable directo de estos crímenes de lesa humanidad es el Estado, movido por necesidades estrictamente económicas, siguiendo una lógica de reproducción del capital y no por voluntades de personeros que estén a cargo de la administración en turno.

¿Significa lo anterior eludir la responsabilidad quien se encuentre como jefe de Estado? ¿La responsabilidad de los crímenes de lesa humanidad debe recaer en un ser abstracto que llamamos capitalismo? Por supuesto que no, la responsabilidad de los múltiples crímenes de lesa humanidad recae en quien se encuentre a cargo del gobierno de un país y debe ser este quien comparezca ante el derecho internacional por los crímenes que se hayan cometido en su periodo, pero también en los periodos anteriores, dado que los crímenes de lesa humanidad son imprescriptibles.

Reconocer que la ejecución de prácticas fascistas tiene su origen en las contradicciones de clase, es con la intención de dar claridad política de este fenómeno, porque no basta con luchar por erradicar estos crímenes, siendo estrictos, es una necesidad que jamás se cumplirá a cabalidad mientras prevalezca la propiedad privada y la explotación del hombre por el hombre.

No obstante, no significa que la lucha por la defensa y promoción de los derechos humanos, la exigencia de presentación con vida sean equivocadas o nulas, que los resultados y experiencias que arrojan al conjunto del movimiento popular sean insustanciales, de ninguna manera. Significa que las demandas de lucha reivindicativas abonan al proceso de lucha histórico de nuestro pueblo, que en la medida que se alcanzan logros para las víctimas se van construyendo experiencias político organizativas que se suman al ideario colectivo del pueblo en lucha contra sus opresores.

En este sentido son vastas las experiencias de lucha que han arrojado el actuar de distintos esfuerzos organizativos, de familiares de víctimas, organizaciones populares y organismos defensores de los derechos humanos. Latinoamérica ofrece la experiencia de que es posible llevar a cortes internacionales y juzgar a personajes nefastos como criminales de Estado; actualmente en nuestro país, el actuar y la coordinación de los aspectos jurídicos y políticos en la exigencia de presentación con vida de los luchadores sociales Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, permite obtener una resolución jurídica que puede sentar un firme precedente en la búsqueda de los detenidos desaparecidos.

Esta resolución jurídica falla en favor de los dos luchadores sociales reivindicados por el PDPR-EPR, no obstante, es un precedente jurídico que puede coadyuvar en la exigencia de presentación con vida de todos los detenidos desaparecidos en el país. Por lo tanto, el momento nos llama por Gabriel Alberto y Edmundo, pero es también por Virginia y Daniela Ortiz, Francisco Paredes, Gabriel Gómez Caña, Teodulfo Torres Soriano, Ramón Ángeles Zalpa, los 43 de Atyotzinapa… por todos los que son víctimas de la desaparición forzada por motivos políticos y sociales.

La lucha por la presentación con vida de los detenidos desaparecidos en nuestro país ha recorrido ya varios años, desde la década del 70 hasta la actualidad, lo que comprueba que este crimen se ha desarrollado como política de Estado, que se mueve de acuerdo con los vaivenes de la lucha de clases. En un primer momento dirigido contra el movimiento popular independiente y el movimiento armado revolucionario; pero en la actualidad se ha generalizado en contra de todo el pueblo, independientemente de si se adopta una forma de lucha.

La desaparición forzada de los 43 compañeros normalistas de Ayotzinapa y la ejecución extrajudicial de otros 3, colocó en palestra nacional el tema de la ejecución de este y otros crímenes de lesa humanidad, no obstante, otorgó al Estado mexicano la posibilidad de administrar el descontento, focalizando la exigencia en 43, cercenado así la larga lista dolorosa de la desaparición forzada en nuestro país.

Resulta además cínico y perverso el uso faccioso que se hace de la ciencia para imponer una verdad absoluta que fuerce a los familiares a aceptar la resignación y cerrar el duelo. El tiempo en estos y muchos casos, es el peor aliado, colocando en la angustia perene a los familiares, sin embargo, por ningún motivo se debe ceder espacio al Estado. Buscar en fosas resulta un error, porque se está dando al gobierno federal la posibilidad de ejecutarlos extrajudicialmente, porque de manera tácita se está aceptando la muerte del detenido desaparecido.

Una de la experiencia tristemente célebre que también aporta la actual coyuntura de nuestro país es que la desaparición forzada se ejecuta también por motivos sociales, es decir, se detiene y se desaparece a personas del pueblo solo por su condición de clase, por ser parte de la masa proletaria que nos identifica la miseria y la pobreza. Haciendo una reflexión que no requiere ser muy doctos en la materia, nos permite asegurar sin mayor trámite, que este crimen no ha enfocado sus objetivos contra las altas esferas de oligarcas.

FNLS - Ante el terrorismo de estado, ¡un pueblo organizado!

FNLS – Ante el terrorismo de estado, ¡un pueblo organizado!

El terrorismo de Estado es la estrategia contrainsurgente que está hegemonizando el actual proceso de lucha de clases, proceso que está intrínsecamente relacionado con la acumulación y centralización de capital. Ahí donde el capital ha fincado su reproducción se han cometido los más aberrantes crímenes contra el pueblo, donde el brazo ejecutor son los grupos de paramilitares y por los cuerpos policiaco-militares.

El Estado trata de eximir su responsabilidad en el cometido de crímenes de lesa humanidad, pasando la factura a grupos de particulares que coloca de manera “espectacular” como grupos de la delincuencia organizada. Justifica además con esto, la creación del enemigo interno que se hace necesario combatir por todos medios, incrementando el gasto militar en detrimento de rubros de carácter social, militarizando el territorio nacional y la vida pública del país, imponiendo un Estado policiaco militar.

La historia también nos ha demostrado que la dispersión en momentos de agudización de la lucha de clases, acarrea más víctimas de diversos crímenes de lesa humanidad y de violaciones a los derechos humanos. Por lo cual una tarea ineludible es la articulación de las víctimas del terrorismo de Estado en una coordinación que permita realizar actividades de denuncia, pero sobre todo que permita arribar a la unidad de todo el pueblo en lucha.

Porque los detenidos desaparecidos son pueblo, el pueblo debe abrazar la exigencia de presentación con vida.
¡Vivos se los llevaron, vivos los queremos!

Frente Nacional de Lucha por el Socialismo.