Libros — 01/12/2015 a 5:41 pm

(Mario Benedetti) “El cumpleaños de Juan Angel”, o el compromiso militante

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Acá Mario Benedetti da forma al más experimental de todos sus libros. El protagonista, Osvaldo Puente, celebra su cumpleaños; pero a medida que transcurren las horas de esa única jornada, va cambiando también la edad del personaje, que acabará integrándose en la guerrilla urbana. La brevedad de la obra, su transparente simbolismo, la belleza de lenguaje, la rabia y la indignación que subyacen en el texto, convierten a esta obra en una pequeña/gran joya literaria, libro de cabecera de toda una generación de revolucionarias (de hecho, el Subcomandante Marcos debe su nombre de guerra a este libro), en la que un sueño se vuelve mágicamente realidad: el de escribir una novela en verso. El territorio de la prosa es invadido por la poesía, permitiendo que en la historia, tradicionalmente reservada a la épica, se abra un camino definitivo para la lírica. Una tentativa que justifica la necesidad de reformar el valor y la eficacia de la palabra, como expresión de la compleja realidad social de nuestro tiempo.

El cumpleaños de Juan Ángel, mucho más que una novela

En 1970, Benedetti redactó la novela El cumpleaños de Juan Ángel. La misma, desde su trama, logró condensar tanto la transformación personal del autor como la que estaba atravesando su país. Esta obra actuó como el punto de llegada de una larga trayectoria literaria y personal; ese camino que se había iniciado en 1959, con su viaje a los Estados Unidos de Norte América y el triunfo de la revolución cubana, lograba concluir.

Ese periplo es plausible de condensar en tres de sus obras; en La Tregua (1960) se observa una crítica a la falta de participación ciudadana y a la quietud pequeño burguesa de la sociedad montevideana, representada en el protagonista Santomé. Crítica que solo quedó en eso, ya que la obra concluye con el protagonista esperando su jubilación sin mayores planes a futuro, tras la muerte de su amada Avellaneda.

En Gracias por el Fuego (1963), el protagonista Ramón Budiño, decidió enfrentar a su padre, baluarte de la alta burguesía y de la decrepitud política y moral que asolaba a la sociedad uruguaya; pero esa valentía se esfumó a último momento y optó por el camino del suicidio.

Por último, en El Cumpleaños de Juan Ángel (1971) aquel individuo de clase media finalmente optó por dejar esa vida de sumisión e ingresar a un movimiento armado. Dicha novela testimonial en verso, fue escrita en Cuba y dedicada al líder del MLN-T, Raúl Sendic. El vínculo entre este y el autor ya se había consolidado en 1963 cuando el escritor alojó, en su departamento de la calle 18 de julio, al por entonces prófugo miembro del Partido Socialista. En cuanto a la temática general de la obra, la misma se puede sintetizar en la trasformación ideológica y “corpórea” del protagonista, Osvaldo Puente; transformación que se fue desarrollando desde su infancia hasta su trigésimo quinto cumpleaños.

Dicha mutación, dentro de la biografía del personaje principal, es plausible de fragmentarse en tres etapas. La primera hace referencia a su infancia, rodeado de familiares y víctima inocente del sistema; cuya únicas escapatorias eran su pequeña hermana y el viejo zapatero Baldomero. En la segunda, Osvaldo ya es un hombre de familia, oficinista pequeño burgués y sin conciencia de clase. La última, que abarca desde su cumpleaños trigésimo tercero hasta el trigésimo quinto, plantea su ingreso a una organización guerrillera; en dicha etapa, el protagonista se concientizó de su situación de clase y decidió emprender una nueva vida, la cual lo alejó de su mundo burgués. En alusión a la subdivisión temporal del texto, Benedetti planteó: “Aunque esto lo vi después de escribir el libro, es muy posible que inconscientemente haya tendido a sintetizar en una sola jornada toda la vida de un personaje como símbolo de aquel proceso tan rápido. La novela era una forma de decir esto: que el país en muy poco tiempo estaba cumpliendo distintas edades.” (Fornet. 1976:18)

El protagonista, desde el presente, analiza y describe su vida; es decir que el hombre de hoy carga de significado al niño de ayer. En referencia a dicha temporalidad, Juan Duthu y Jorge Rey señalaron: “Hay un permanente contrapunto de dos planos temporales: el plano del presente (Juan Ángel, revolucionario de 35 años, escondido con sus compañeros en una habitación desde la cual ofrece resistencia a la policía que los persigue, evoca su pasado), y un pretérito rememorado a través de varias etapas, desde los ocho años del protagonista hasta llegar a fundirse con el tiempo actual.” (Duthu y Rey. 1994:90)

Benedetti divide aguas entre el mundo de los adultos y el de los jóvenes. El primero, que alude a la clase media, está asociado a la hipocresía, a la sumisión al sistema imperante, al individualismo; un mundo “inconmensurablemente falluto”. (1971:10) Ese mundo es del cual Osvaldo Puente, empleado bancario y padre de familia, buscará alejarse, al cumplir treinta y tres años.

Un elemento central y organizador en la obra es el cumpleaños del protagonista; la novela se inicia con su cumpleaños número ocho y finaliza con su cumpleaños trigésimo. Toda la vida de Osvaldo es una extensa trasformación personal hasta ser rebautizado bajo el nombre Juan Ángel, su seudónimo dentro de la organización. Esa purificación se produjo en su cumpleaños trigésimo tercero; al decidirse a oprimir el timbre, de la casita con el N° 2134, sabía que todo quedaría atrás, su burbuja pequeña burguesa, su trabajo rutinario, su cómoda tibieza ideológica y su vinculación familiar.

En referencia a dicha trasformación el protagonista señaló: “Después de todo es bueno tener sobre la espalda treinta y tres años en el instante de adquirir un nombre o tal vez mi ser verdadero yo esencial sea un individuo promedio una suerte de Osvaldo más Juan Ángel sobre dos. Pero lo mejor del nuevo nombre es la falta de apellido que en el fondo significa borrón y cuenta nueva, significa la herencia al pozo el legado al pozo el patrimonio al pozo significa señores liquido apellidos por conclusión de negocio significa declaro inaugurada una modesta estirpe significa soy otro, aleluya soy otro(…).” (Benedetti. 1982:77).

Otro elemento a analizar es el nombre que adquirió el protagonista desde su ingreso a la organización. Juan Ángel, es una persona sin apellido, sin pasado y por ende sin ataduras. Por otra parte, es una clara alusión al apóstol Juan; el encargado de atestiguar las acciones de Dios en la tierra. Apóstol que representó el espíritu de sacrificio, hasta el punto de ofrecer su vida; dicha conexión esgrimida por el autor, buscó asociar a los primeros mártires cristianos que estaban dispuestos a sufrir la muerte en nombre de su fe, con los guerrilleros del presente; en la novela, la fe es la posibilidad de constituir una nueva sociedad luego de la revolución y el martirio es el estar dispuestos a morir, tal como lo hace su compañero Marcos a manos de la policía.

Las alusiones bíblicas también se aprecian en otros dos aspectos. En primer lugar, el que la trasformación espiritual e identitaria se haya producido en el cumpleaños trigésimo tercero, es una mención a Jesucristo y su martirio en la cruz. A su vez, en la última escena de la novela, son doce los compañeros (apóstoles que también modificaron sus nombres al ingresar a la organización) que abandonan a su compañero Marcos, para ingresar a las cloacas escapando del cerco policial. En referencia a la cloaca o el pozo, es posible plantear una reminiscencia al útero femenino, puntualmente al momento del parto; Juan Ángel, junto a los otros apóstoles, están dejando definitivamente su pasado de lado para pasar a la clandestinidad, lejos de la rutina y la ciudad vacía.

A modo de síntesis, es plausible señalar que El Cumpleaños de Juan Ángel, representó la transformación interna de Mario Benedetti, dejando de ser un “intelectual crítico” de la sociedad a ser un “intelectual militante”, comprometido y partícipe de los avatares políticos y sociales que ella sufría. Esto desembocó en que la frontera entre vida y obra adquiera bordes borrosos y hasta en ciertos aspectos nulos. Benedetti era ese individuo que buscaba romper la burbuja que lo aislaba de su medio y de su sociedad; él era Osvaldo Puente, queriendo transformarse en Osvaldo Puente. En referencia a esa actitud de intelectual comprometido, Claudia Gilman, planteó: “La posibilidad del deslizamiento de la obra a la vida era inescindible de la noción de compromiso y, por lo tanto, la inclusión de la conducta y la autovigilacia como parte del pacto del intelectual con la sociedad era un curso posible; la actitud del escritor-intelectual fue el parámetro con el que se midió la legitimidad político-ideológica de su práctica poética” (Gilman. 2012:P149).

Conclusión

Las obras y la trayectoria personal de Mario Benedetti pueden ser resumidas en una constante lucha contra la alienación del hombre moderno; ese hombre que se refugia en un apatía ideológica y en una resignación representada en la rutina diaria. Esa lucha también la vivió el autor en su interior; las temáticas abordadas de sus obras reflejas ese paulatino proceso personal. Sus primeros escritos, Solo mientras tanto (1950), Quien de nosotros (1953) y Poemas de la oficina (1956) hicieron hincapié en el amor, la rutina y la oficina.

Posteriormente, obras como La Tregua (1960) y Gracias por el fuego (1963), abordaron esas temáticas desde un plano individual, pero insertando cuestiones generacionales e ideológicas más profundas. Ya en obras como El Cumpleaños de Juan Ángel (1971) y Letras de emergencia (1973) dichas problemáticas se presentaron desde un plano colectivo y de fuerte denuncia frente a la crisis política e institucional; haciendo especial énfasis en la necesidad de comprometerse y luchar por el cambio, retratado en la revolución posible y plausible que pregonaban distintas organizaciones de izquierda.

El arte más que nunca se trasformó en un instrumento, una herramienta de lucha. El punto de quiebre en la vida del autor fue el año 1959, la revolución cubana y su beca a los Estados Unidos de Norte América llevaron a que Benedetti se replanteara su condición de escritor y puntualmente de ciudadano. Sumando a ese ímpetu personal, la fuerte crisis de la democracia uruguaya lo impulsaron a emprender nuevos caminos, entre los que se destacaron su acercamiento al líder del MLN-T, Raúl Sendic, y más puntualmente al Movimiento de Independientes 26 de Marzo, brazo legal y político de los tupamaros.

La más nítida y palpable muestra artística de dicha decisión fue su obra El Cumpleaños de Juan Ángel. Allí Benedetti convalidó su decisión, su voluntad de constituirse en un escritor comprometido con sus ideales y su pueblo; debía tomar partido, colocarse en una de las trincheras, no era momento para la neutralidad y la cursilería literaria.

En referencia a dicha actitud y las consecuencias que le aparejaron, luego del golpe cívico militar, el autor manifestó: “Cuando la cultura empieza a llegar paulatinamente a cada vez más vastos sectores del pueblo, a sensibilizar la opinión pública, a desenmascarar hipocresías, a señalar responsabilidades, a movilizar rebeldías, o sea, cuando la cultura adquiere una vigencia masiva y esclarecedora, entonces las fuerzas represivas arremeten contra ella con la misma ferocidad que contra cualquier otro sector que se oponga a la oligarquía y al poder colonial. En esos casos, el hombre de acción y el intelectual son medidos con la misma vara y, a veces con la misma picana eléctrica”

(Extractado de: “El cumpleaños de Juan Ángel”, un punto de quiebre en la vida y obra de Mario Benedetti. Martínez Ruesta, Manuel”. Puede ver y/o descargar el trabajo completo aquí: “Actas de las VII Jornadas de Trabajo sobre Historia Reciente”)