Asia, Kurdistán, Noticias — 04/07/2015 a 2:09 am

Más de 300 civiles muertos en la mayor masacre del EI en Siria

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Túnez, Lyon, Kuwait… el mundo ha quedado de nuevo consternado por unos atentados que algunos mandos policiales han presentado como actos coincidentes, llevados a cabo por separado, no integrantes de un plan unificado, pero las evidencias demuestran lo contrario.
Teniendo en cuenta el comunicado del Estado Islámico asumiendo la masacre de turistas en el hotel de la cadena española Riu, se trataba de castigar a la alianza creada para destruir el Califato, justo cuando se cumple el primer aniversario de su instauración el 29 de junio de 2014.
martorell-cortePor Manuel Martorell, para Cuarto Poder 29/VI/15
 

Pocas dudas caben de que este era el objetivo en el caso tunecino y sobre todo en la intentona de hacer volar la fábrica de productos químicos de Lyon, debido al especial y preferente protagonismo de Francia en la formación de la citada coalición internacional antiyihadista. Y lo mismo se podría decir del atentado contra la mezquita chií de Kuwait. Los chiíes son una de las principales fuerzas que están combatiendo sobre el terreno al Estado Islámico, bien sea en Siria a través de las fuerzas alawíes, bien sea con las unidades del poderoso grupo libanés Hezbolá que luchan junto al Gobierno de Bachar al Asad o a través de los Pasdaranes (Guardianes de la Revolución) iraníes y las milicias populares en Irak.

En esta venganza múltiple contra aquellos que se han unido para acabar con el movimiento yihadista de Al Baghdadi, solo faltaban los kurdos, responsables de la más humillante derrota sufrida por el Estado Islámico al arrebatarles el paso fronterizo de Tel Abyad y colocarse “a las puertas” de Raqa, centro neurálgico y clave para la supervivencia del Califato.

kowanihawar304Y lo hicieron en la madrugada del jueves, solo unas horas antes de los otros atentados, desencadenando la mayor matanza de civiles perpetrada por los yihadistas en la guerra siria. Este lunes, los muertos, en su mayoría mujeres y niños, eran ya más de 300, pero se trataba de una cifra no definitiva porque las YPG (Unidades de Defensa Popular), tras acabar con los distintos focos yihadistas, seguían registrando vivienda por  vivienda por si había más cuerpos sin vida.

De acuerdo con testimonios directos suministrados vía telefónica, incluso por supervivientes de esta matanza, al menos dos convoyes de vehículos cargados con hombres fuertemente armados, lograron penetrar en la ciudad de Kobani, uno de ellos por el suroeste y otro desde la frontera turca, para sembrar la muerte por la ciudad.

Según estos testigos, entre los comandos infiltrados había también kurdos ya que hablaban con facilidad este idioma, totalmente distinto del árabe y del turco, lo que ha permitido a los atacantes ganarse la confianza de algunas familias para que les abrieran las puertas de sus casas. Después, casa por casa, fueron matando a todos los que encontraban en su interior, disparando igualmente a los vecinos que se asomaban a la calle para ver qué estaba ocurriendo. Luego se distribuyeron por varios lugares elevados de la ciudad para disparar como francotiradores sobre calles y terrazas.

Las imágenes difundidas de esta masacre son seguramente las más duras de las que se han podido ver en este conflicto. Solo en la aldea de Berx Botan, al suroeste de Kobani, los grupos atacantes han asesinado a cuarenta civiles, decapitando a la mayor parte de ellos sin miramiento alguno, fueran niños, niñas, hombre o mujeres.

La fotografías, muchas de ellas totalmente irreproducibles con cuerpos de niños descuartizados, recuerdan a las que se tomaron en la ciudad, también kurda, de Halabja en marzo de 1988 tras los bombardeos químicos que sorprendieron a muchas familias dentro de sus casas, dejando salones y patios cubiertos de cadáveres.

De los más de doscientos muertos contabilizados, apenas una veintena eran combatientes porque todas las evidencias indican que no se trataba de recuperar la ciudad para el Estado Islámico sino de infligir el mayor castigo al pueblo kurdo, igual que los europeos en las playas de Túnez, en Lyon o a los chiíes en la mezquita de Kuwait, por su responsabilidad en las últimas derrotas que están sufriendo los yihadistas.

Testigos y supervivientes aseguran que uno de los dos grupos atacantes, compuesto por un convoy de seis vehículos, se abrió paso tras lanzar un coche bomba contra la verja metálica que separa la ciudad de Kobani de la frontera con Turquía, sin que los asayis (policías kurdos) pudieran hacer nada para detenerles. Luego, igual que el otro grupo que había entrado por el sur, se distribuyeron por distintas zonas de la ciudad disparando a toda persona que encontraban a su paso.

El mapa muestra la nueva situación de Siria, donde los kurdos controlan casi toda la frontera. / Manuel Martorell

También relatan estos testimonios que los atacantes iban con la barba afeitada y que utilizaban uniformes y simbología de las distintas fuerzas que les combaten, como ocurre con las propias YPG o el grupo Vulkan al Firat (el Volcán del Éufrates), una de las organizaciones árabes que luchan contra el Estados Islámico al lado de los kurdos.

El Gobierno turco, pese a las evidencias, niega que una de las dos columnas atacantes procediera de su territorio, asegurando, por el contrario, que procedían de Jarabulús, ciudad al otro lado de ese río aún bajo control yihadista, pero a la que solo se puede acceder desde Kobani utilizando embarcaciones ya que el Estado Islámico decidió volar el puente que unía las dos orillas para frenar el avance de las YPG.

Las autoridades kurdas exigen a las Naciones Unidas una investigación sobre lo ocurrido pero anuncian datos concretos sobre esta acusación ya que han conseguido apresar vivos a nueve de los atacantes, entre ellos un egipcio que decidió entregarse voluntariamente. Mientras tanto, el presidente turco, que ha tardado casi dos días en condenar la mayor masacre de civiles en Siria a manos de los yihadistas, no deja de repetir que Turquía jamás permitirá que se cree un “Estado kurdo” junto a sus fronteras. De acuerdo con la prensa turca, Tayip Erdogán ha pedido al Ejército y a sus servicios de inteligencia la intervención directa en el conflicto sirio para impedirlo, lo que, en la práctica, supondría enfrentarse con fuerzas que en estos momentos están siendo apoyadas por la aviación de EEUU y otros aliados europeos de la OTAN, como Francia y Alemania.