Colombia, Latinoamérica, Noticias, Venezuela — 26/04/2011 a 12:56 pm

Venezuela deportó a Joaquín Pérez

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Pierden “El Tiempo” quienes creen que con la detención y posible extradición de Joaquín Pérez Becerra, quienes tenemos el gran honor de ser parte de ANNCOL nos vamos a asustar y por ende a callar. ¡Nada de eso! Nuestro compromiso es claro e inclaudicable: estamos con el pueblo colombiano y los pueblos que en todo el orbe luchan por su liberación y el disfrute de una justicia social para todos. Corramos el riesgo que corramos, no cejaremos en denunciar la infamia y a los criminales que se escudan en sus precarias “democracias” para asesinar y someter a sus pueblos.

La detención de Joaquín en la República Bolivariana de Venezuela es un atropello contra el derecho internacional pues la verdad es que es ciudadano sueco y asilado político sobreviviente del genocidio de la Unión Patriótica. Su ingreso a ese querido país fue legal y por motivos de su trabajo periodístico. Confiamos que en Venezuela hay un Estado de derecho y como tal se actuará para aclarar esta situación que no nos es ajena pues quienes hemos decidido ser la voz del sufrido pueblo colombiano estamos sometidos a correr los riesgos de asesinato, desaparición forzada, tortura, persecución, intimidación, difamación, judicialización, privación de la libertad y detención temporal.

En Colombia es un agravante criminal leer ANNCOL. Se nos acusa honrosamente de pertenecer a las FARC-EP cuando en realidad la legendaria guerrilla colombiana tiene sus propios medios de comunicación y en el mismo suelo patrio. Se nos dice que somos un medio de las FARC-EP, siendo que la información que recolectamos proviene algunas veces de las mismas agencias internacionales de la prensa corporativa, de la gran prensa colombiana, medios alternativos y a veces de los propios medios informativos de la insurgencia que están a la vista y acceso de todo el mundo. Si las FARC-EP envían sus comunicados y proclamas, que lo hacen por igual a todos los medios pero que muchos no les publican, consideramos nuestro deber hacerlos conocer para que se entienda el complicado drama del conflicto colombiano.

No hay sueldos en ANNCOL pues nuestro trabajo es voluntario y cada colaborador subsiste con humildes oficios o empleos ajenos al medio. Nuestro portal recibe a diario cientos de ataques cibernéticos desde distintos lugares y con los más sofisticados mecanismos. Pero ni así nos han podido silenciar. Persistimos y mantenemos una línea editorial y nuestra fe en una mejor Colombia. Nuestra gratificación está en ser el medio escrito alternativo con más visitas desde diferentes partes del mundo y fuente obligada de consulta incluso para quienes nos odian y difaman. Cualquier cosa que ocurre en Colombia y está relacionada con su conflicto social armado, miles de periodistas de todo el mundo, militares, agencias de inteligencia, agencias de prensa, corren a visitar nuestras páginas. Eso ya indica lo que nuestra labor simboliza.

No nos intimida la detención de nuestro querido camarada Joaquín. Por lo contrario, nos anima más a continuar porque sabemos que vamos por buen camino y molestamos profundamente al asesino establecimiento colombiano. Y eso es más que suficiente para entender la importancia de lo que hacemos voluntariamente por nuestro pueblo.

Invitamos al gobierno bolivariano del presidente Chávez a obrar en derecho y conforme a las normas internacionales. No le pedimos favores ni caridades. Nos basta que se obre con sentido revolucionario, si es que él aún lo es, y en consecuencia sabremos que Joaquín debería estar libre, como siempre lo ha debido estar y lo es, así, por ahora, su cuerpo esté privado del derecho de desplazamiento. Muy bueno sería que las autoridades venezolanas tuvieran acceso a los “contenidos” de los supercomputadores a prueba de bombas de Reyes y el Mono Jojoy, para que de una vez y por todas conocieran la falsedad de lo argumentado por el gobierno de Colombia.

Lamentamos lo que ha venido sucediendo recientemente con revolucionarios que han ingresado a Venezuela. Respetamos la decisión del gobierno del presidente Chávez pero no la compartimos ni en lo más mínimo. El cubrimiento que Telesur ha hecho del caso de Joaquín no es menos triste si vemos cómo se han silenciado las manifestaciones nacionales e internacionales en procura de su libertad. Sólo nos queda tomar muy atenta nota.

Juan Carlos Vallejo. ANNCOL